martes, 23 de noviembre de 2010

En el camino interminable...


He renacido con partes yertas
tras atravesar la muerte del deseo,
sin comprensión del destino reanudo de nuevo el paso,
el alma llena de dudas más pesa
y la incertidumbre ha dañado
el báculo de la esperanza
que durante la senda me ha acompañado.

He perdido lo que no tenía
y los sentimientos glaciales
el corazón enfrían.

No controlo el tiempo y sólo la voluntad anima,
si pensé en recompensa
la muda contemplación
del trecho recorrido
me dice que será vano el intento
detrás de la colina siempre habrá otra colina,
el fuego del impulso llamea en el coraje
transformada en confusión
la rabia contenida,
dócil acatamiento a lo insondable,
la mente no abarca
lo que superior designa.

Mariant Iberi.

domingo, 24 de octubre de 2010

`Mi noviembre.


Noviembre en sombras
entre hojas muertas
se pierden mis pasos,
frondas amarillas arrastra
un viento helado
que se lleva mi rabia.

Hálito de alegría extraña
caballos de sueños
me galopan el alma,
anochecer otoñal
en una orilla desolada,
mis manos aladas
acarician estrellas
que en un cielo azul
como mariposas sutiles
guiñan en la distancia
mientras escucho
la canción del agua
y mi noche se mece
al son de su tonada,
se hace eco la luna
retornándome
a inocencias olvidadas.

Ay, mi noviembre sereno
y sigue el día en calma,
amanece claro,
soltó amarras el corazón
pero la mar me llama,
viene limpia la brisa
no trae penas cansadas
cambié el atardecer
por el nacer del alba.

Viejos caminos recorro
sin memoria en las pisadas
mis pies ya no siguen
huellas marcadas,
las olas las va borrando
cuando vuelvo la mirada,
virgen está la orilla
llena de estelas doradas
luz, agua y arena

vestidas de gala estrenan
mi ilusión renovada,
el despertad de mi tiempo,
ese que ya me tocaba,
solo ojos nuevos
miran mi mañana.

Mariant iberi.

jueves, 21 de octubre de 2010

Amigo...


Estimado Corazón,
abrigo de sentimientos
de futuros inciertos
pierdes Norte y Fe,
y yo que a veces
la sujeto con alfileres
con los ojos puestos en el infinito
en esta batalla que libro
donde en ocasiones me derrota el tiempo.

Te digo
que me llega tu lamento embozado
la angustia que engañas
como la imagen del espejo,
pero es abierto ventanal
que muestra de tus heridas sólo un bosquejo.

Desde la sencillez de mi alma
se me pierde el entramado de la tuya,
sólo un consejo,
haz de tu lucha
aunque efímera,
una victoria cada día
que tiempo perdido en la derrota,
el resentimiento sólo te embauca
hacia la oscuridad y las sombras.

Bajo este Cielo que cobija
que regala esperanza
y torna hasta las causas más perdidas
que invierte fortunas,
levantando lo hundido
y coloca abajo
lo que antes estaba arriba.

Todo es incierto, nada está escrito
y es nuestro paso
el que hace el camino.

Te regalo mi sonrisa blanca,
mi mano tendida,
me conformo con la tuya franca y amplia,
Como la mía,
limpia.

Mariant Iberi.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Se me escapa la tarde

El tiempo que a veces no pasa,

parece detenerse en días cansinos que no transcurren
y en otras como hoy apenas puedo seguir su paso.
Se me escapa la tarde, se me escurre y la pierdo.

Quisiera exprimir los minutos que se evaden ajenos a la consciencia,
deternerlo en ese instante en que el viento se entretuvo con mi pelo.
Cuando la brisa salada resbalaba por mi piel
y juguetona regresó al mar
que rielaba con los últimos rayos de sol.

El momento que esa mirada se cruzó con la mía,
una eternidad de segundos
creando universos evanescentes
que como humo mágico desaparecieron
sin explorar.

Las sombras han arrebatado lo que lenta atesoraba,
sólo las letras intentan aprisionar la magia,
agoniza el día, se acaba
cuando sin remedio
la tarde se me escapaba.

Mariant Íberi.

He encontrado una rosa...



He encontrado una rosa,
mostrando su belleza,

despierta emocionada en mi
con su hálito de hermosura breve
una abstracción que alivia la apatía,
el paso melancólico que traía.

Se ha adormecido mi espíritu
en su contemplación atrapado,
misterio en el que me he perdido,
no he sentido las espinas en mi mano
cuando la he tomado
con indiferencia
como ajena a mi
he mirado la sangre
y la arena de carmesí
se ha manchado.

Mariant Íberi.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Retorno sola

A veces inconscientes van mis pasos
 buscando los caminos de antaño,

me detengo un momento buscando
 refugios, senderos, recuerdos
un nuevo marco es todo lo que hallo.

Cuando partí compartí el camino, muchos me acompañaban.
Armonía, belleza, un esfuerzo de dar lo mejor que cada uno llevaba,
 se hizo grata la senda y los días se llenaban.
Respiré la libertad y claridad de la mañana.

El tiempo no se detiene, el tiempo avanza
y aunque retorné en mis pasos no encontré el paisaje que recordaba.
Nuevos transitan la senda, a mi sonrisa han respondido caras hurañas,
 he saludado educada pero apreté la marcha.

Partí con muchos
vuelvo solitaria.

Mariant Íberi.

viernes, 13 de agosto de 2010

En noche de luna pálida.

En noche de luna pálida

divaga mi mente en la estela de plata
que mece
en su ondulante vaivén
mi nostalgia.

Espejo del tiempo que me trae
penas y alegrías pasadas.
El correr inexorable de los años
que deja tantas cosas en la distancia.

Contemplo impávida
deseos oníricos de antaño,
lo que habitó mi mundo
y llenó mi espacio.

No volvería si pudiera,
todo lo pasado fue necesario
pero envidio hoy la emoción,
la incertidumbre
que provocaba en mí entonces
cada paso.

Mariant Íberi.

Tu sonrisa


Encontré tu sonrisa
y el paisaje se llenó de brisa cálida
mi cuerpo tatuado de pesares y vivencias
anillado de deseos y ausencias
volvió sobre sus pasos.

Ojos antes doloridos
de otear horizontes
contemplaron la esperanza
y pasé a tu lado
quizá me presentiste
leves y sutiles se cruzaron las miradas
se detuvo el tiempo
eternidad rozada
continué mi camino
me seguiste a casa
tuve la certeza que en nuestras miradas
nos vimos el alma,
extendí mi mano
caricia de promesas.
Tu sonrisa despertó
el corazón que hiberna.

M. Íberi.

Desde la ventana.


Deterse y contemplar,
dejar que sea la mirada, la impresión,
la que busque palabras sin inducción.

Ajena a la voluntad mi ánimo languidece
 con la tarde que se marcha
 mientras suenan lejanas las voces infantiles en la plaza,
levanto la vista al cielo y una luna creciente aparece
y una solitaria estrella la acompaña.
Mi mente desvaída intenta no pensar en nada
y sigo asomada en la ventana.

Una música suave mece
este instante de serena calma,
una anciana cruza la calle con el paso cansado
de quien no va a ninguna parte
de quien ya no espera nada.
De pronto un halo melancólico
en mí mirándola
se ha unido a las sombras de la noche que avanza,
quizá porque pasa la vida ante mi ventana.

M. Íberi.

martes, 10 de agosto de 2010

Herida


Agua azul y mañana clara
y en este día hermoso se me ha nublado el alma,
algo hiere,
 entorpece y perturba mi marcha.

Es grosero el dolor con esta belleza diáfana
cubre la melancolía una sonrisa desganada.
No sé su origen, no da la cara
siento que un viento malherido
ha abierto llagas.

Frente a la inmensidad azulada
intento no pensar en nada
desagraviar por esta flaqueza infortunada
por la línea oscura que penetra
en la luminosa calma que llevaba.

En el baile de las olas he perdido mi mirada,
ya no siento dolor,
es cierto,
llena de vacío
en realidad,
no siento nada.

Mariant Íberi.

jueves, 1 de julio de 2010

En derrota


En soledad acuden dudas
en derrota la firmeza
como olas que se llevan
de paseo la tristeza.

La ilusión tiene estas cosas
levanta castillos al aire
que una ligera brisa
los hace tambalearse.

Y el corazón sigue abierto
y va vertiendo la sangre
marcando el camino
y de tu recuerdo alejándome.

Un faro en la distancia
es la esperanza llamándome,
una mano cierra la herida
en la otra,
sin fuerzas para alcanzarla
intento apoyarme.

Mariant Iberi,

martes, 29 de junio de 2010

Me invita la luna.

Esta noche no te pienso
ni lloraré la distancia,
me ríe en la ventana la luna
y me invita a acompañarla.

No habrá tristeza esta noche
bailaré sobre la mar calmada
el horizonte no será enemigo
en el que pierdo esperanza.

Abriré caminos nuevos
en las estelas de plata
dejaré mis amarguras
colgadas en la baranda.

La noche se hizo amiga
la soledad mi aliada,
de una estrella bajaré un sueño
vestiré el alma de gala.

Que no termine la noche
no quiero que llegue el alba
que ella me trae
la realidad ingrata.

Mariant Iberi.

domingo, 27 de junio de 2010

Promesas


Ahora es pólvora mojada el lamento
ya no queda tanto pendiente
y los errores no persiguen
sentires latentes.

Y aunque cae la tarde con colores cenicientos
el dolor como polvo del camino queda,
aunque este en páramo yermo
el corazón desnudo,
sigo sobreviviendo a las horas grises
entre el amanecer y las tinieblas
donde libra la batalla el alma
pero ya no se derrota sola,
ya no son tantos los intentos
pese a la duda que asoma
que golpeaba tanto antes
como materia solida.

Ahora me grita una voz dentro,
en esta libertad que siento
que se abre paso
en mi mente caótica,
trae razones de promesas
de universos expandidos
donde no habitaran
ni el miedo ni las sombras
para fundirme en una orilla
para conocer del amor
algo mas que las espinas.

Mariant Iberi.

lunes, 7 de junio de 2010

Rumbo fijo.


Tu el camino y yo lo sigo,
tu presencia intangible
siguiendo tus huellas
abandoné mi morada,
crucé el mar
y rompí el destino
aferrada al amor en la distancia
sabiendo que nunca arribaría a alcanzarte
y sabiendo no puedo dejarte
si no te siguiera
me quedaría sin nada.
Heme aquí
en el barco que dirijo
hacia la luz del faro,
rumbo fijo,
sabiendo y no evitando
que antes de llegar
me estrellaré en los riscos,
y aún sabiendo mantengo rumbo,
si cambiara sería deriva
el fin en la espuma
o mar infortunada,
no puedo,
si cambio el rumbo
me quedaría sin nada.

Mariant Iberi.

miércoles, 2 de junio de 2010

En contemplación lejana


Un árbol estéril
se alza en la montaña
soberbio se mece al viento
deslumbrante en su belleza,
de los caminantes a su sombra
oye hablar
no pueden explicar su extrañeza
que tan bello
solitario se encuentre en ese lugar.
Llenas de renuncias todas sus ramas
en lugar de dar frutos,
dá lágrimas,
un destino del que no conoció la causa.
En contemplación lejana
siempre está sólo
en la montaña.

Mariant Íberi.

Lamento


En oscuras soledades pasa el tiempo alrededor
viven los demás,
pasión, amor, sentimiento
yo en mi renuncia lamento
sin controlar mi dolor.

Anhelo la calma de la aceptación
de planes forjados
en la memoria del tiempo
pequeña, insignificante
intento encontrar la razón.

Trabajo difícil me aguarda
llenar de vacio, de nada
apagar mi rugiente volcán
hasta que quede en fría lava.

M.I

sábado, 29 de mayo de 2010

Acaba un amor.


Se apagó en mis ojos los tonos pastel
azul frío, negro noche
como fondo de una luna
que recorta con hoja afilada
hundiendo en ilusiones brotadas
vertiendo hiel.
Ayer amparaba promesas
hoy lamentos muestra en su palidez,
menguante anuncia muerte de amores
quebrantos del alma
por aquel que horadó mi pecho,
me arrebata sueños
hiere las manos
y sangrantes
se me escapan los deseos,
me obliga a la soledad dolorida
rompe vínculos
y la realidad cruda
sin máscara ya
sin palabras que la razón nublan
se muestra como osamenta desnuda
inmisericorde,
negándonos todo horizonte.

Mariant Íberi

martes, 25 de mayo de 2010

De luna y agua.

De luna y agua
se me llenan las manos,
camino perdida
en la mar oscura
en estelas de plata.

Orden que atraviesa el alma,
no puedo liberar la angustia
en esta noche amarga,
rien las estrellas
mi pena fatigada.
De luna y agua
las manos llenas,
las miro
y nada hay en ellas.

Mariant Íberi.

jueves, 20 de mayo de 2010

La noche


Transcurre el día en microuniversos
De mil cosas
Distrae mi mente de tu recuerdo

La noche, es la noche

Me cerca, me acorrala sin escapatoria
Y todo tu se apodera de mi memoria,
Nada existe salvo tu rostro
Tus manos deteniendo el tiempo
Vida y muerte en el momento,
Agonía de la ausencia
Que como una sentencia
Pesa sobre mi cuerpo.
El sueño
Que reclamo como huída
Convertido
Ah traidor, en aliado tuyo
Haciendo de mi vigilia
Una condena

La noche, es la noche

Larga y eterna
Proyecta imágenes retenidas
Grabadas a fuego
Cuando me esculpías
Me creabas nueva
Me dabas vida.
La noche, es la noche
Que no termina.

Mariant íberi.

No quisiera decir...


No quisiera decir
que terminó el sueño efímero
que agitó el corazón dormido
breve despertad que removió sueños,
un sorbo de ilusión dulce
vertido en palabras bellas

No quisiera decir
que una realidad amarga lo cubre.

No quisiera decir
que hiberna el corazón de nuevo ahora
que otra vez peldaños solitarios subo

No quisiera decir
que no era el corazón buscado
que no era el momento anhelado.

No quisiera decir
que no me quedé tu sonrisa
ni que tu rostro fijo en la niebla
lo va deshaciendo la brisa.

Mariant Iberi.

domingo, 16 de mayo de 2010

Tiempo acaba y tiempo empieza.

Íntimo, entre el mar y yo
pasea el viento del olvido
por ilusiones perdidas
en papeles escritas
que de mi mano han caído,
de años no vividos
ahora indiferentes
de un tiempo ya extinguido.
En esta frontera azul
de mayo cálido
dibujo promesas
de horas en despertares
y el final de una espera.
Me acaricia la brisa
de un sueño que comienza,
en el cielo espontánea
ha surgido mi estrella,
guía mis pasos,
ilumina mi senda.

M. Íberi.

jueves, 13 de mayo de 2010

Noche de luna llena


Noche de luna llena,
cintas de plata desde la ventana,
ritmo febril de la sangre
sólo promesas de luna no bastan,
no esta noche
para saciar el alma.

Como loba en la colina
aullando en lamento
y no hay eco a mi llamada.

Me vence ser
peregrina de caminos
desbordada tejedora de sueños
tomada de la luna su magia.

He rechazado la razón
cuando juré no morir más veces
intentando plegar espacios,
he atravesado la muerte de nuevo
del sentimiento que agota,
en la vaguegad del Cielo
sostenida en las palabras.

Ansia que domino,
quimera es el deseo
bajo el resplandor marfileño,
en mi mano extendida
la luz azul de mi alma
que ilumina la senda
acortando distancias.

Mariant Íberi.







lunes, 10 de mayo de 2010

Voy dejando huellas

Caminar lento,
sereno, sin prisas
sin rumbo cierto,
sólo siguiendo la orilla,
pensamientos que vagan
mecidos por la brisa.
Miro atrás un momento
voy dejando huellas,
huellas apenas marcadas
dibujadas en la arena.
Más allá
las olas las va borrando
mensaje sutil
de mi leve paso.
Un mar de plata
con estelas doradas
espectáculo sublime
del crepúsculo
que provoca,
no sé porque
melancólica tristeza.
Mis ojos fijos en la lentitud
de la esfera naranja
que se hunde poco a poco
como buscando cobijo.
La brisa se ha transformado
en suave viento frío,
la humedad va calando.
Cruzo mis brazos
buscando algo de abrigo.
El sol ya se ha ocultado,
sólo trazos añiles y amarillos
separan la línea gris del mar.
Una luz difusa desdibuja contornos,
giro sobre mis pasos
dejando otras huellas,
ya no puedo verlas
pero como las otras
las borrará la marea.

Mariant Íberi

domingo, 9 de mayo de 2010

Pasará la pena

Renaceré de nuevo a la vida
que ahora se niega,
olvidaré el dolor de lo perdido
cuando la memoria
conjure el recuerdo
y los momentos vividos
no tengan forma
cuando en el paso de las horas
tu nombre no desgarre
como ocurre ahora.

Volveré a amar la mañana
cuando se pierda en el olvido
el peso de las noches
demasiado largas,
cuando contemple el mar
sin ojos doloridos en el agua
la distancia,
cuando deje de pensar en ti
recortado
en el ocaso de la tarde.

Despertaré al amor de nuevo
cuando los caminos que recorro
solitaria
hayan borrado tus huellas.

Sé que encontraré otra mirada
y se agitará mi pecho con otro nombre
y al ver una figura
que no será la tuya
acercándose
se acelerará la sangre en mis venas
pero eso será
cuando pase la pena.

Mariant Íberi.

jueves, 6 de mayo de 2010

En memoria


Susurra el viento
atravesando el muro
de la memoria del olvido,
sentada en la orilla
resbalan gotas saladas
por años perdidos.

Tu mirada en el reflejo líquido
en estas horas rotas,
en el púrpura de la tarde
me viene a visitar,
hoy que estoy viva
la muerte del recuerdo
enterrando para siempre
ahora sí, lo que fue sustento
trepada al pasado fuíste pilar
que me sostuvo
cuando amezaba con ceder la mente.



Exhalan los ultimos momentos
que te dedico,
ingrata se extingue la llama
y tu imagen se pierde en el crepúsculo,
me alejo de la orilla amarga,
abierta a la luz de la esperanza
en esta nueva vida
que ella me traza.

Mariant Íberi.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Tengo...


boosterblog.es
Abrigo entre mis manos
un sueño azul de cielo
lo sutil de lo bello
y la alegría de un beso.



Guardado en el corazón,
entre mares un poema
una promesa de luna
y el dolor de la espera.



Un sentir grande y profundo
y con un dulce resplandor,
en el alma escondida
tengo la luz del amor.

Mariant Íberi.

viernes, 30 de abril de 2010

Huída del dolor.


Dulce luna que antaño
acompañó amarguras
riente contempla hoy
mi refugio en la alegría,
huída del dolor
de la celda de roca fría
de ausente amor,
superviviente de noches largas
malditas y repetidas
de soledades en letanía,
de ultimas penas se perdió el eco
de susurros al viento
para romper el silencio.



Para mí la música,
amiga de la belleza,
armonía de sonidos
de aguas cristalinas,
cobrán vida las formas
universos sentidos,
plenitud de la hermosura,
la senda aparece infinita,
ya no miraré de lejos
la quietud de la montaña
que era límite de mi horizonte
muralla de mi esperanza.

M.I.

miércoles, 28 de abril de 2010

Sueñas...



Paralizado el corazón
aterida de ilusiones
pisando de puntillas a veces,
pero sigues,
aunque te desgarres sigues,
aunque te ciegue la luz
una neblina cerrada
que llena cada día hostil
de dudas tu alma,
remendada tantas veces,
zaherida y magullada
pero se van soltando las cuerdas
con las que atarón tus alas,
como pájaro prudente
que contenido vuela bajo
anhelas la libertad de los cúmulos más altos
donde el suelo a la vista se pierde
donde no existen los límites
a los sueños de tu mente.

Mariant Íberi.

jueves, 22 de abril de 2010

Anhelada espera.

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Temor de que acabe el tiempo
aún buscado, aún por llegar.
Espera, anhelo de largos días
tu mirada y la mía suspendidas.

Noches breves y eternas
voz queda, seda en las caricias,
paraiso perdido en los amaneceres.

La tarde sobre mí
bajo tu mirada sorprendida,
tu figura que se agranda
se va acercando mientras
mi corazón baila tu llegada.

Olor de tu piel
que aspiro,
aroma de vida.
Mis manos ciñéndote
esculpiendo a fuego tus rasgos.
Nostalgia de lo que será
pasar y no reconocerte
corazón que me busca
que busco
desde el principio del tiempo,
otra eternidad temo
sin tenerte.


Mariant Iberi

domingo, 18 de abril de 2010

Doy la espalda.

Doy la espalda, me alejo
atrás queda la casa
prisión y tormento de tanto tiempo.

Doy la espalda, no más
paredes que albergaron mis ilusiones
convertidas en lágrimas
cristalizadas de amarguras.
casa de lluvia y viento
que nunca cobijaron
tus ternuras y sentimientos.

Doy la espalda, camino sin regreso
solo quedó tu ego
mis deseos acallados
mis caricias sembradas
en tu corazón desolado.

Doy la espalda, no vuelvo
a las tardes oscuras
a los fríos de madrugada
a la alcoba congelada
donde se me helaba el alma.

Mariant Iberi.

sábado, 17 de abril de 2010

Si no me conociera.

Está delante,
presiento, veo
no sé si los ojos me engañan,
parece en círculos mi caminar
que voy pisando mis huellas
pero he vuelto la cara
y todo lo que no quiero
se pierde en la distancia.



Si no me conociera
diría que no soy yo,
quien desarraiga memoria
quien tiene el haber y el debe a favor
con el balance que llevo ahora.



Si no me conociera
diría que no soy yo,
quien ahora elige el momento
quien crece hacia el interior
y al destino ha puesto un reto.



Si no me conociera
diría que no soy yo,
a quien bailan tristes las palabras
y cae una lágrima negra
de mi pluma resbalada.



Si no me conociera
diría que no soy yo,
quien ahora sé,
que ocupan un mismo espacio
que invade a oleadas el ánimo,
que conviven cada día
melancolía y alegría.



Mariant Iberi.




viernes, 16 de abril de 2010

Andariega


Suspiros que escapan
al viento frío de madrugada
con el corazón abierto
y el alma lacerada.



La estrella de la mañana
va marcando el camino
 el retorno quiero
pero aún no puedo.



Una herida llevo sangrante
que provocó mi tormento
colmó mi desaliento
y marcó mi destino errante.



Un sendero me lleva
a confines inexplorados
se abre ante mis ojos
antes temerosos
 y ahora asombrados.

M. I.

martes, 13 de abril de 2010

Lo que amo...


Amo la vida porque he conocido los días de descuento de la muerte a plazo fijo.
Amo la luz del sol porque muchas veces temí que no amaneciera.
Amo la risa porque lloré demasiado.
Amo la alegría porque durante años me rodeó la tristeza
Amo lo que tengo porque sufrí pérdidas.
Amo el trascurrir de los días porque aprendo y me dan sabiduría.
Amo la turgencia y los colores de las flores porque se deshicieron en mis manos marchitas.
Amo la belleza porque me saturó lo tétrico de la fealdad.
Amo la brisa y la lluvia porque limpian y me hacen sentir viva.
Amo la sonrisa de un niño porque me habla de inocencia y de futuro.
Amo la capacidad de lucha del ser humano porque me hacen parte de algo más grande que nos empuja.


Mariant Iberi

lunes, 12 de abril de 2010

Sueño

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Letargo en noche mágica
de luna creciente,
sueño en la estrella
que parpadea a lo lejos
siguiendo un deseo
anhelante y vehemente,
aromas de rosas y azahar
el canto cristalino del agua
se va alejando.

Sigue la noche cálida
los astros me llaman
vago ingrávida en el baile estrellado
me envuelve de la luna su luz plateada
dejo de sentir
se deslinda todo sentimiento humano
me diluyo en el cosmos
soy todo y no soy nada,
la memoria del tiempo
percibe el alma,
ante mí el umbral del génesis primario
deseo dar un paso,
una voz me detiene, me llama
todo lo que amo
se concentra en la llamada,
giro la cabeza
pero mis pasos no avanzan,
no era mi momento,
Con una sonrisa desciendo a casa

Mariant Iberi.



lunes, 5 de abril de 2010

Tu recuerdo

Cierro mis ojos
invocando tu recuerdo
aferrada a lo imposible.
Y eres luz en los momentos
oscuridad y soledad si te alejo.
Se ilumina mi risa
llega la noche si no pienso
en lo evocado busco refugio
me sostiene el sueño.
Olvido es vacio, nada
vida que acaba
me resisto, ignoro el tiempo
mi reflejo inexorable
incompatible es el deseo.
Dias llenos, risa fácil
gotas de felicidad
elixir de vida
la tristeza de tu ausencia
no la quiero,
mi mente ajena a la voluntad
vuelve
como retornando a casa.
Sueño imposible
o el vacio de la nada.
Me quedo el sueño
la realidad escapa.

Mariant Iberi.

Destino

Miedo, silencioso y frío

dudas que asaltan
temor de un destino
electo, no pedido.


Ultimos ecos de rebeldía
suaves lágrimas resbalan
por el ocaso de utopías,
entrar en el paso responsable
de la conciencia del tiempo vivido
y el que aún queda delante
decorado con colores del crepúsculo.


Camino señalado
envuelto en la bruma
avanzando paso a paso,
atrás queda la casa en la espesura
sobre pilares inestables
donde mueren
todos los amores que soñaste.

Mariant Iberi

viernes, 2 de abril de 2010

Desgarro.

Me duele tanto este mundo!

sus gritos clamando
su necesidad y su injusticia
son mi tormento
impotencia de las manos
alzadas al cielo
insignificancia de la acción,
sufrimiento y guerras
que no conmueve al resto
¿ Cómo calmo tu dolor?
¿ Cómo dar lo que no tengo?
No escuchan la solución
no tiene fuerza mi voz
no puedo taladrar conciencias
que viven en el exceso
inmersas en banalidades
sobradas de sustento,
olvidaron lo que importa
mirar y ver, a veces es molesto,
rendidas al consumo inútil
ensalzando lo vacuo, lo absurdo
a ostentación, la exaltación de lo vulgar, de lo simple
modas, culto a ídolos de toda índole
que se adhieren con caridades de diseño
rentabilizadas en fama,
se enriquece, se engrandece lo pequeño,
se apagó la luz de la justicia
se olvidaron los valores
esperanza de lo recto,
devastación y ruina
de este planeta nuestro,
avaricia del privilegio
antes la destrucción
mientras puedan repartir réditos.

Si un niño muere de hambre
morimos un poco todos
y todos estamos muriendo.

Se seca la vida si no la riega el amor
si teniéndolo todo no valoras
no serás capaz de ver
a los que sin nada nacieron.

¡Desgarro del corazón!
que queriéndo no puedo
es mi riqueza, la única que tengo
si mi corazón te salva

¡ Tómalo!
yo te lo entrego.


Mariant Iberi.

Hablaré de ella...

Era de trato grato, siempre la palabra amable y la sonrisa alegre.

Al verla detenida a menudo hablando con tanta gente pensé que era afortunada, lo encontré lógico dado el encanto y el carácter.
Con el tiempo comencé a ver más allá, ella siempre daba, siempre estaba al requerimiento de ayuda o palabras de consuelo. Me extrañó que agradeciera de manera exagerada mis visitas, quizá porque yo no quería nada. Sólo me interesaba ella.
No fue fácil averiguar su historia de la que nunca hablaba. Me abrumó. Complicada, llena de dolor, sufrimiento y pérdidas que en su alegría habitual nada denotaba.
Esa paz serena sin usar sus pasadas experiencias enarbolándolas como bandera, sin escudarse en agresividades del carácter ni resentimientos ni cinismos, aunque hubieran sido disculpables.
Nada de eso encontré en ella. Si hubiera que describirla, las palabras serían dulzura, generosidad y sabiduría.
Aunque sin correspondencia siguió dando todo el tiempo que la conocí. Se relacionaba con sencillez. Nunca entendí ese aparte.

No pude evitar comentarlo un día. Volvió hacia mí con calma su mirada, torció el gesto en un amago de sonrisa.
                - Amor y amistad es un tesoro, muchas veces resplandece engañoso como el oro de los tontos pero no te equivoques amiga, ambos son raros y escasos pero tienes que dar para encontrarlos aunque ten claro que solo recibes cuando verdaderamente encuentras. Es la única forma, seguir dando.
Siempre vi en ella humildad y grandeza de espíritu, invalorable riqueza.
Se despidió una tarde. Cerró la casa y la ví alejarse, su figura se hizo pequeña en el camino perdida en la distancia.

Tiempo ha que nada sé de ella. Sé que la irá bien. Era de faz noble, ojos dulces, sonrisa clara y manos abiertas. Formula infalible para la gente buena.
Su marcha me dejó un mensaje y es curioso, los que dejó, ahora me hablan de ella.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Madre tierra dolorida


Siembra el terror cuando tiembla
furia por abuso e indolencia
herida, cobra tributo de sangre
allí donde el dolor acumulado
de intenso supura
y maltrata inexplicable
a hijos desahuciados,
llagados ya de antaño de miseria y hambre.

Brevedad de conciencias sacudidas
fuego fatuo que se horroriza
en aspavientos evanescentes
que son sólo instantes,
memoria lábil
porque sale el sol para nosotros,
nada ha cambiado
y solos lloran los hijos bastardos
de la vieja madre.

Acumulará el dolor en sus entrañas,
romperá de nuevo el hilo de la vida
de inocencias olvidadas,
mostrará el poder que aterra,
mensaje de nuestra insignificancia
que no se capta.

No valen lamentos en horas infernales,
no se comprende el vínculo que lo une todo,
desprecio, egoísmo, indiferencia de existencias afortunadas
gestos como brisas que se suman unos a otros
hasta formar huracanes,
sacudirá océanos,
llegará hasta lo profundo
y cortará otra vez
el corazón de la Madre.

Mariant Iberi

domingo, 21 de marzo de 2010

Soy...



La indiferencia de mi llegada 
y el mendigo de caricias esperadas.
Soy las fantasias que me evadían de una realidad ingrata
las carencias, las ausencias y mi refugio en la belleza.
Soy la inconsciencia del trascurrir de los años siempre en espera.
El despertad del amor, la utopía y la realidad que se mezclan.
Soy el desencanto que yerra
el don de la vida repetida surgida de la inconsistencia.
Soy el dolor que derribó los pilares de mi existencia
quien murió conmigo en la desesperación

 y renació junto a mi en la soledad serena.
Soy la morada que levanté descubriendo mi fuerza.
Quien me convirtió en lo que admiro y en lo que detesto.
Quien me desarraigó sentimientos para hacerme nueva.
Soy quien liberó la crispación de mis manos y las dejó abiertas
quien me iluminó la oscura senda.
Soy lo que quiero y lo que niego.
Soy mi luz y mis tinieblas
el hilo de la vida que jamás soltaste
el espejo donde al fin me reflejo.

Mariant Iberi.

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