martes, 29 de junio de 2010

Me invita la luna.

Esta noche no te pienso
ni lloraré la distancia,
me ríe en la ventana la luna
y me invita a acompañarla.

No habrá tristeza esta noche
bailaré sobre la mar calmada
el horizonte no será enemigo
en el que pierdo esperanza.

Abriré caminos nuevos
en las estelas de plata
dejaré mis amarguras
colgadas en la baranda.

La noche se hizo amiga
la soledad mi aliada,
de una estrella bajaré un sueño
vestiré el alma de gala.

Que no termine la noche
no quiero que llegue el alba
que ella me trae
la realidad ingrata.

Mariant Iberi.

domingo, 27 de junio de 2010

Promesas


Ahora es pólvora mojada el lamento
ya no queda tanto pendiente
y los errores no persiguen
sentires latentes.

Y aunque cae la tarde con colores cenicientos
el dolor como polvo del camino queda,
aunque este en páramo yermo
el corazón desnudo,
sigo sobreviviendo a las horas grises
entre el amanecer y las tinieblas
donde libra la batalla el alma
pero ya no se derrota sola,
ya no son tantos los intentos
pese a la duda que asoma
que golpeaba tanto antes
como materia solida.

Ahora me grita una voz dentro,
en esta libertad que siento
que se abre paso
en mi mente caótica,
trae razones de promesas
de universos expandidos
donde no habitaran
ni el miedo ni las sombras
para fundirme en una orilla
para conocer del amor
algo mas que las espinas.

Mariant Iberi.

lunes, 7 de junio de 2010

Rumbo fijo.


Tu el camino y yo lo sigo,
tu presencia intangible
siguiendo tus huellas
abandoné mi morada,
crucé el mar
y rompí el destino
aferrada al amor en la distancia
sabiendo que nunca arribaría a alcanzarte
y sabiendo no puedo dejarte
si no te siguiera
me quedaría sin nada.
Heme aquí
en el barco que dirijo
hacia la luz del faro,
rumbo fijo,
sabiendo y no evitando
que antes de llegar
me estrellaré en los riscos,
y aún sabiendo mantengo rumbo,
si cambiara sería deriva
el fin en la espuma
o mar infortunada,
no puedo,
si cambio el rumbo
me quedaría sin nada.

Mariant Iberi.

miércoles, 2 de junio de 2010

En contemplación lejana


Un árbol estéril
se alza en la montaña
soberbio se mece al viento
deslumbrante en su belleza,
de los caminantes a su sombra
oye hablar
no pueden explicar su extrañeza
que tan bello
solitario se encuentre en ese lugar.
Llenas de renuncias todas sus ramas
en lugar de dar frutos,
dá lágrimas,
un destino del que no conoció la causa.
En contemplación lejana
siempre está sólo
en la montaña.

Mariant Íberi.

Lamento


En oscuras soledades pasa el tiempo alrededor
viven los demás,
pasión, amor, sentimiento
yo en mi renuncia lamento
sin controlar mi dolor.

Anhelo la calma de la aceptación
de planes forjados
en la memoria del tiempo
pequeña, insignificante
intento encontrar la razón.

Trabajo difícil me aguarda
llenar de vacio, de nada
apagar mi rugiente volcán
hasta que quede en fría lava.

M.I

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